Al llegar a mi casa me lance a mi cuarto, no quise cenar ni hablar con nadie solo cerré mis ojos fuertemente y me dormir. A la mañana siguiente me comporte como todo los días, mis padres no se percataron que me ocurría algo, pero lo que más me sorprendía era el hecho de no haber derramado ni una sola lagrima desde ayer… << que me pasa… ¿por qué no puedo llorar? >> estaba consciente de que Camila podía estar muerta… - ¡¡no, claro que no!! - cómo podía pensar aquella estupidez, Camila jamás iría a algún lugar como ese… no creo que sea verdad.
Pase todo ese día
convenciéndome que todo era mentira. Ya eran las 8 de la noche y era hora de
cenar, toda la familia se reunía en la mesa como siempre, para ellos era un día
como cualquiera, reían, hablaban, bromeaban y muchas tonterías más. En cambio
yo me encontraba hundida en una profunda meditación hasta que mi madre con su
voz curiosa me saco de repente.
- - ¿qué
ocurre Ambrían? – hiso una pausa - ¿te
sientes mal?
En ese momento no
sé qué me ocurrió, la sangre se me subió a la cabeza, la ira, el miedo y la
realidad me abofeteo la cara y las lágrimas se asomaron contra mi rostro como
una tempestad que no apaciguaba.
-
- . Que
si me siento mal… - guarde silencio un momento. todas las miradas de mi familia
se posaban en mí, sus caras mostraba lo desconcertados que se encontraron al
ver como comencé a llorar desesperadamente – ustedes sabían… ustedes lo sabían todo
– balbucee al final.
- ¿a
qué te refieres hija? – dijo preocupada y consternada. al parecer no entendían nada
de lo que yo les hablaba pero en aquel momento la tristeza me invadió y la
rabia me controlo por lo que no escuchaba razones. - ¿que se supone que tenemos
que saber?
- - ¡Ustedes
siempre hacen lo mismo! – grite. Me levante de mi asiento de un salto y mis
grito se escucharon por toda la casa, mientras que mis padres me miraban
sorprendidos - ¿es que no pueden dejar de mentirme?, estoy
harta de toda esta mierda que llaman una familia – pause un momento. No sé qué
me pasaba, comencé a gritar cosas que jamás había sentido, o mejor dicho que
jamás quise reconocer y tratando de protegerme del dolor que se iba acumulando
en mí la ignore.
- - Cállate
Ambrian, no permitiré que nos grites a tu madre y a mí en nuestra propia casa
y… - dijo papá. Lo interrumpí rápidamente y con una rabia que no sabía que
tenía dije:
- - Que no me permitirás, ¿qué?, tú no tienes ni
un derecho a decirme algo… yo se… lo sé todo…sé que no soy su hija – tome aire.
Jamás creí que sería capaz de decir la verdad. mis padres me miraron con los
ojos tan abiertos que parecían que fuesen a salirse. No pude quedarme callada
ya había comenzado a herir a quienes más me querían y no podía parar ya... – y
sé muy bien que ustedes sabían lo de Camila…
- le reclame.
- - ¿Como…,
como te has enterado?... hija…podemos explicártelo – dijeron a la vez. Estaban
mucho más nerviosos que en el principio
jamás se imaginaron que les lanzaría una bomba como aquella. Mis padres se trataron de acercar a mí para
consolarme <<ya es demasiado tarde>> pensé. Ya me avía acostumbrado
a la idea de ser una bastarda a la que no quisieron jamás sus verdaderos padres.
Ellos mandaron a Amelia con una vecina
de confianza al parecer no querían que ella escuchara todas las cosas que iba o
podía gritarles en un arranque de ira. Nos sentamos en el living para poder
conversar, ellos dos se sentaron un sofá de dos cuerpos mientras yo en un
pequeño sillón al frente de ellos.
Guardamos
silencio durante unos instantes, ninguno se atrevía a comenzar y tampoco a
acabar…. <<¿es que tanto cuesta decir la primera palabra?>> pensé
nerviosa, sabía que me había pasado con mis palabras, pero algo en mí había
cambiado en estos días, me sentía una extraña rodeada de gente que jamás había
visto en mi vida << soy una estúpida>> no paraba de pasar por mi
cabeza, no entendía por qué termine
atacando a mis padres así de repente << se suponía que estaba triste por
Camila>> y al final termine revelándoles lo que tanto trate de ocultar
para que ellos no sufrieran.. y esto era lo que tanto trataba de evitar.
-
- Ambiran… hija… no sé qué decirte – madre callo un
momento. No se lo esperaban y tampoco yo – quiero que sepas que para nosotros
siempre has sido nuestra niña…puede que no te haya llevado en mi vientre pero
eso no quiere decir que no seas mi bebe y… - la interrumpí. No quería escuchar esas palabras…me dolían <<
lo sé muy bien mamá>>pensaba. Sabía muy bien que todo lo que ellos
digieran era verdad…. Pero aun así… no podía evitar sentir esta tristeza.
- - Lo
se…. Pero…. Ya es demasiado tarde madre… - respire - me hubiese gustado haber tenido esta
conversación dices años atrás cuando de
verdad la necesitaba…- mis emociones estaban muy descontroladas y yo me
encontraba perdida en todos sentidos solo necesitaba encerrarme en mi cuarto
para poder dormir por mucho tiempo o mejor dicho para siempre. – me disculpo
por la forma en que los trate ase un momento… pero eso no quiere decir que este
arrepentida por lo que les dije. – me levante. Deseaba salir de ese cuarto lo
más rápido posible y no les permití que me respondieran por lo que ellos solo
me miraban. – disculpen pero necesito
estar sola por un tiempo.
-Me encerré en mi cuarto y no Salí de allí
durante una semana completa << Amelia me trae la comida, no tengo nada
contra ella>>. Lo único que hacía en mi cuarto era Pensar, llorar,
gritar, patalear y volvía a pensar, me sentía desconcertada << estoy tan
sola>> pensaba. Sabía que tenía a la familia Darcy… pero ellos… no son realmente mi
familia. Deseaba saber a dónde pertenecía realmente que si había en algún en
algún lugar, alguna persona que tuviera mi misma sangre o que por lo menos
supiera responder a todas las interrogantes que se formaban ante mí
-En una
noche de inestabilidad había tomado la decisión de marcharme de casa. Ya había
dicho todo lo que pensaba y aunque no lo
creía al principio me sentía una extraña en mi propia casa. Mis padres trataron
de hablar conmigo varias veces después de ese día, pero no se los permití.
Una semana después de la discusión, tome mi
bolso y metí algunas pertenencias << como hubiese de ciado haber encontrado
mi querido diario>> pensé. Pero no lo encontré nunca más en esa
casa.
Salí por la ventana de mi cuarto que daba asía
la calle aunque trate de no caerme era inevitable… << lo admito soy la
persona más torpe que existe en la tierra>> aunque hice bastante ruido
como para despertar al vecino, aun así en mi casa nadie se percató de mi
escape. Camine sin rumbo fijo, estuve casi dos horas caminando por las calles
de Santiago asta en me canse y me detuve en una esquina para tomar aire. Espere
unos minutos mientras miraba el cielo, estaba cubierto de estrellas las cuales
lo iluminaban como jamás había visto, entonces me di cuenta que me encontraba a
una cuadra de la plaza en donde me juntaba con las chicas. Corrí hacia ella y
no me detuve hasta ver los columpios. Me acerque a ellos para poder sentarme,
estaban mojados por la humedad de la noche pero no me importo. Estuve unos momentos callada, balanceándome
con tanta fuerza que algunas cosas cayeron de mi bolso, no me importo, seguí así
por vario minutos hasta que comenzaron a caer lagrimas por mis ojos.
- - Por
dios… ¿Por qué tengo que ser tan llorona? – dije en voz alta – ¿que estoy
haciendo?.... soy una estúpida…. – me sentía tan abatida, lo único que de ciaba
era volver doce meses atrás… donde aún era feliz, tenía a mis amigas y cuando
aún no me pasaban todas estas cosa. - ¿ por qué todo tuvo que pasar así?....
Camila… ¿qué te sucedió? – deje de balancearme. mire al suelo unos minutos. las
palabras se atoraron en mi garganta sin poder salir… cuando de pronto con una
voz cortante y dolorosa dije: - Violeta… ¿dónde estás?... te necesito… por
favor no me dejes sola.
No
dije nada después de esa frase entre cortada, estuve aproximadamente una hora
sentada en el mismo lugar sin mover ni un musculo. Al cabo de la hora mi cabeza
se había enfriado lo suficiente para darme cuenta que lo que está haciendo era
una tontera de niño malcriado y que solo estaba
huyendo de mis problemas por lo
que decidí volver a casa. No estaba segura si estaba preparada para volver a
verles de nuevo la cara. Pero no tenía otra opción más que volver.
Me agache para recoger las cosas que se habían
caído al suelo cuando de pronto sentí unas pisadas detrás de mí. Gire rápidamente la cabeza asía donde
provenía el pesado sonido, a principio no pude ver más que sombras
borrosas pero cuando mis ojos se
acostumbraron a la profunda oscuridad pude ver claramente. Eran tres sujetos
que se encontraban en un evidente estado de ebriedad.
Al
verles quede paralizada, el miedo invadió todo mi cuerpo, mis brazo y pies no
respondían a la orden desesperada que les daba mi cerebro. Mis ojos no podían
despegarse de aquellos hombres que se reían a carcajada y que se susurraban
cosas al oído. Solo pude notar que uno de ellos << al parecer el que
mandaba>> se quedó atrás del otro
mientras que los dos restantes se acercaban como si trataran de tomar mis
brazo, en ese momento cuando ellos estaban lo suficientemente cerca de mí, mis
piernas reaccionaron pero ya era demasiado tarde…. Ya me habían cogido del
brazo y aunque trataba de zafarme no podía << pensé que lo
rompería>>. Me lanzaron contra el
suelo, sentí como uno de ellos se montó sobre mí y comenzó a subir su asquerosa
mano por debajo de mi polero. La voz no
me salía aunque trataba de gritar y pedir ayuda, algo me lo impedía y tampoco podía mover ni una sola parte de mi
cuerpo, estaba desesperada lo único que podía hacer era sentía como aquel
sujeto comenzaba a desvestirme sin que yo pudiera poner alguna resistencia.
-
- Vaya… pero que chica más guapa – se rio el sujeto que se
encontraba en sima mío. Comenzó a besar mi rostro mientras que el otro me
sujetaba las manos – dime, ¿con cuántos hombres has estado? – espero una
respuesta. No podía hablar, pero el sujeto que se encontraba de pies junto a nosotros
como un vil espectador dijo con su voz grabe algo que de ningún modo hubiera
podido saber.
- - Ella es virgen, se un poco más gentil - Dijo muy tranquilo.
Quede sorprendida al oír algo así… ¿cómo podía
saber el que yo era virgen? << Es que se me notaba tanto>> y lo
peor es que al parecer no le molestaba en absoluto lo que está viendo. Aquella
indiferencia me invadió de rabia, odio, desprecio y el miedo que sentía en ese momento
desapareció por completo y lo único que de ciaba era poder matarlos.
Comencé
a tratar de moverme de nuevo pero esta vez era diferente, algo dentro de mí
había cambiado, podía sentir como ardía en mi pecho y como si después de un largo sueño deseara
despertar desesperadamente como mis
gritos deseaban salir.
De
repente el rostro del observador cambio, sus ojos verdes se colocaron serios y
su sonrisa había desaparición,
retrocedió con cautela sin dejar de mirarme, al parecer se había percatado
de algo que yo en aquel momento no me había dado cuenta. De pronto el ardor en mi pecho comenzó a
invadir todo mi cuerpo y como si estuviese a punto de derretirme entera un
grito desgarrador salió y por inercia pude darme cuenta como mis manos se
movieron lanzando aquellos dos sujetos lejos de mí. Los dos tipos aterrizando
contra los arboles los cuales temblaron por la fuerza del golpe. Me levante
rápidamente y pude percatarme que el observador no se había movido y que sus
ojos no se despegaban de mí. Ni siquiera se preocupó de sus compañeros los
cuales probablemente estaban muertos, solo se quedó mirándome así por unos
instantes cuando de pronto dijo algo que no entendí:
-
- Así que solo necesitabas un pequeño impulso - dijo sarcásticamente, curvo su boca en forma de una pequeña sonrisa – será mejor
que te cuides porque ahora sí que empieza el verdadero juego.
Después
de eso se largó. No pude entender lo que quiso decir por lo que decidí
ignorarlo. Me quede de nuevo sola en aquella plaza, no me atrevía a acercarme a
ver si aquellos sujetos que lance aún seguían vivos. Estaba nerviosa, no
entendía lo que había ocurrido, mis piernas temblaban y comenzaba a sentirme tan débil. Caí
al suelo y pude ver como de las palmas de mis manos salían unos pequeños
destellos de luz. Era hermoso, su luz me hipnotizaba y sentía como me invadía
todo el cuerpo << por dios… ¿qué es esto?>> no paraba de pensar en
eso. De pronto todo comenzó a dar
vueltas a mí alrededor y sentía como
cada vez mis ojos pesaban más y más asta
comenzar a ver solo oscuridad y el dolor que sentía.
Al
despertar me encontrar en un cuarto que me parecía muy familiar << es te
es el cuarto de Violeta>> era muy
elegante como ella y tenía impregnado su olor. Mire a mi alrededor y no la encontré
<< ¿por qué estoy aquí?>> pensé. Trate de recordar pero mi mente
estaba en blanco y lo único que apareció fue un rostro, era un muchacho no lo reconocía
pero aun así me parecía familiar.
De
pronto sentí una voz conocida la cual me saco de mis pensamientos:
-
- ¿Qué es lo que haces? – me pregunto. Era violeta, se
encontraba junto a mi << ¿cuando entro al cuarto? Pensé. Llevaba consigo una
bandeja con comida se veía igual que la última vez aunque aún no me
acostumbraba a su nuevo estilo – mira toma, debes tener hambre – sonrió.
- - Gracias…. Violeta, ¿por qué estoy en tu casa? – le pregunte. Vi
su rostro y parecía no entender la pregunta. Aunque yo tampoco entendía como llegue
a su casa, le volví a preguntar y ella me respondió:
-
- Valla que eres tonta… ¿es que no te acuerdas? – hizo una
pausa. Espero a que yo le diera una señal de que era una broma, pero no,
estabas igual o más confundida que ella con mi pregunta. – al parecer no, yo te traje después de
encontrarte sola en nuestra plaza… oye, ¿Qué asías allí a esas hora de la
noche?
- - En realidad no se… solo estaba allí. – dije, solo esperaba a
que ella viniera por mi… pero no me acuerdo de nada más. – violeta cuando me
encontraste…. ¿estaba sola?
- - Pues si… en realidad… estabas sentada en un columpio llorando
como siempre, al principio me sorprendió bastante al encontrarte en ese lugar sola.
Tengo
que admitirlo no me acuerdo que ocurrió, es verdad que estuve en ese lugar pero
después de eso todo fue borroso y solo está en mi mente la cara de aquel
muchacho.
Le
conté todo lo que me ha ocurrido en estas últimas semanas a Violeta, ella solo
me escuchaba y me frotaba el rostro. En ese instante olvide todos problemas que
me atormentaban y solo deje que Violeta me consintiera. << Violeta…
siempre has sido como mi hermana>> ella siempre me ha cuidado y
protegido, es la perdona en la que más confió
y siempre que estoy cerca de ella me siento segura.
Luego
que termine de contarle todo ella me miro y muy seria me dijo:
-
Si quieres irte de tu casa… ¿por qué no te vienes conmigo a
la academia en la que asisto? – dijo. Al principio pensé que era una broma pero
al ver su rostro tan serio me di cuenta de que no lo era <<asistir a la
misma academia de Violeta…>>. No podía entender por qué me hiso aquella
oferta pero en aquel momento no pensé en hecho, solo quería tener un lugar para
poder alejarme de casa por un tiempo y así podría estar con Violeta.
No
lo pensé dos veces y dije:
-
- Si, si seguro – dije emocionada. Violeta se rio un momento al
ver lo emocionada que me encontraba pero en ese momento me di cuenta que no era
posible - no… no es posible, mis padres jamás
me dejaran irme a otro lugar y mucho menos si queda muy lejos
- - No es necesario que ellos sepan – dijo tranquilamente. en ese
momento pensé << es imposible que ellos no sepan>> pero ella como
si leyera mi mente dijo: - solamente tienes que ir conmigo y nadie te
preguntara nada… simplemente tienes que decidir.
En ese momento pude ver como Violeta
me daba su mano y esperaba que yo le diera una respuesta. No sabía que hacer… si
tomaba la decisión de ir con Violeta estaría renunciando a mi vida con los Dancy,
pero al quedarme con ellos seguiría el dolor y las dudas que he tenido desde
que comenzó todo. Pero algo que dijo Violeta fue lo que me hiso tomar la dicción
correcta.
-
- Ambrian…. Yo puedo ayudarte a disipar todas las dudas que no
te dejan tranquila – dijo muy convencida. No sé por qué pero al escucharla me
dio la sensación que al ir con ella podría descubrir quien realmente soy.
- - Si, si iré contigo. – dije tímidamente.
Después
de ese día todo cambiaría a mí alrededor y como ella dijo descubriría la verdad
que tanto he estado buscando y las cosas que jamás hubiese querido descubrir.
